Todavía continúa la tramitación parlamentaria del Baremo de Indemnizaciones cuyo proyecto de Ley el Gobierno aprobó el pasado 10 de abril, en sustitución del de 1995 y que se espera pueda entrar en vigor el próximo 1 de enero. Cuando entre en vigor el nuevo Baremo, las indemnizaciones por fallecimiento o secuelas se acercarán europeas –en buena parte porque la accidentalidad es similar a la europea–, y se recogerán supuestos no imaginados en 1995, como familias monoparentales, con hijos de otros matrimonios, etc.

Uno de los principios que se ha tratado de mantener es que se trate de un sistema sostenible. Quizás por ello, aunque se han mejorado las indemnizaciones de las lesiones más graves, los críticos apuntan que se ha dejado un poco peor a las lesiones más leves, que son la inmansa mayoría. No obstante, y debido a que ek Baremo debe revisarse por Ley cada tres años, es algo que, de no mejorarse durante la tramitación parlamentaria, podría revisarse relativamente pronto.

En torno a un 15% sube la indemnización media, aunque “la de los grandes lesionados podría estar en torno al 35%”, según Pérez Tirado, mientras que en algún caso de fallecidos oscila del 150 al 200%. Y es que al ser una indemnización individualizada, es difícil calcular medias.
Algunas asociaciones han señalado que “han quedado cosas en el tintero”, e, incluso, se ha criticado que se hayan reducido las mayoría de las indemnizaciones (las de daños leves), primando las de las lesiones graves. Pero todas destacan que el Baremo supone un avance. Pese a ser un sistema mejorable, como dice José Pérez Tirado citando el presidente de la Comisión de Expertos, Miquel Martí, “nos hubiera gustado dar tres pasos más, pero los dos que hemos dado han sido de gigante”.

 

LOS CAMBIOS