Los agentes citostáticos tienen un estrecho índice terapéutico y son capaces de producir acciones no deseadas en el organismo. Esto se debe a que presentan una especificidad relativa sobre las células tumorales, por lo que originan efectos indeseables sobre los tejidos sanos.

 

Toxicidad vascular

Toxicidad digestiva

La mayoría de los citostáticos producen efectos tóxicos sobre el aparato digestivo, que dificultan la nutrición en enfermos ya deteriorados por su enfermedad de base.

Toxicidad hepática

Se puede producir enfermedad venooclusiva a dosis convencionales por la azatioprina, carboplatino, citarabina y dacarbazina. Con altas dosis, utilizando carmustina, busulfano, ciclofosfamida y mitomicina.

Se ha relacionado la necrosis hepatocelular con la asparaginasa, el metotrexato y la estreptotocina. La colangitis esclerosante se asocia al 5-fluorouracilo. La fibrosis hepática puede producirse en el uso del metotrexato y la azatioprina. La colangitis esclerosante se asocia al 5-fluorouracilo.

 

Toxicidad pulmonar

Son factores predisponentes la edad avanzada, el tabaquismo, la EPOC, etc.

El busulfano es el más relacionado con toxicidad pulmonar, pero también se ha manifestado con la mayoría de los agentes alquilantes como la bleomicina y las nitrosoureas.

Los síntomas más frecuentes son disnea, tos, cansancio y astenia, que pueden presentarse de forma brusca o paulatinamente. También se pueden asociar broncoespasmo, neumotórax, hemorragia pulmonar y enfermedad pulmonar venooclusiva.

 

Toxicidad urológica

La complicación urológica más frecuente es la cistitis hemorrágica, también favorecida por la radioterapia, las infecciones, la trombocitopenia y la afectación tumoral directa.

 

Consejos