Con motivo del Día Mundial de la Salud Mental, 10 de octubre, tratamos la esquizofrenia. Una enfermedad que altera el contacto que tenemos con la realidad a través de estímulos o creencias que sólo el paciente percibe.

 

 

En España alrededor de 400.000 personas conviven con esta enfermedad mental. El primer episodio psicótico suele aparecer entre los 16 y 23 años, momento en el que los jóvenes dan sus primeros pasos en el desarrollo de su proyecto vital.

 

La Asociación Madrileña de Amigos y Familiares de Personas con Esquizofrenia (AMAFE) ha puesto en marcha un proyecto que pretende ser un #PuntoDeInflexión en la actitud de los jóvenes. Han creado una guía que les orienta en sus primeros pasos tras el diagnóstico y les da una nueva perspectiva ante el desconcierto inicial, favoreciendo las ganas de luchar y vivir.

 

 

Detección y atención temprana

 

Los expertos apuestan por la detección y atención temprana para favorecer la recuperación, donde tienen que pasar por un cambio de actitudes, valores, sentimientos y metas.

 

Es normal que la primera reacción al escuchar nuestro diagnóstico sea pasar por un proceso de “duelo” en el que, según la guía de AMAFE, se pueden experimentar diferentes emociones como:

 

La aceptación es el primer paso hacia la recuperación.

 

 

Señales de aviso

La guía explica la importancia de saber identificar las señales ante una crisis, y evitar así recaídas:

 

 

Recuperación

 

Existen algunos factores que facilitan el proceso de recuperación como:

 

Estas indicaciones son importantes “especialmente tras el diagnóstico, cuando es común que aparezca confusión, desánimo, desesperanza, miedo, incredulidad tanto en el joven como en su entorno”, sostiene Jessica Matamoros, una de las autoras de la guía y terapeuta ocupacional en AMAFE.

 

 

Principales necesidades

 

Según una encuesta denominada Proyecto Voz, en la que han participado 5.205 personas con esquizofrenia y psicosis, lo más importante para ellos es:

 

En primer lugar (90%), las necesidades afectivas (las relaciones con amigos, parejas y familia), seguido del trabajo o el estudio (el 84,7%);  y en tercer lugar, sentirse bien físicamente (84,5%).

 

“Todas ellas son necesidades básicas similares a las de cualquier persona y están relacionadas con encontrarse bien, conectar y ser aceptado por los círculos sociales más cercanos”, explica Ana Cabrera, directora de AMAFE.

 

 

Evitar recaídas

 

Se deben conocer bien los factores de protección para evitar las recaídas; la guía resalta:

 

 

 

 

“A medida que vamos tomando decisiones, vamos andando por el camino de la recuperación y vamos retomando el control que creíamos haber perdido”, afirma José Luis Rico, psicólogo y subdirector técnico de AMAFE.

 

EFE SALUD